Delirio de gramática insaciable.
me conservo bajo la clandestinidad de una amargura que me engulle compulsivamente. una agonía congénita que infringe todos y cada
me conservo bajo la clandestinidad de una amargura que me engulle compulsivamente. una agonía congénita que infringe todos y cada
Otro día de clases donde la música marca el ritmo de mis pasos, desafinando siempre en el medio, pero siempre
1 yo tampoco entiendo por qué no quiero verte desnuda y sumergirme devotamente nadie más lo llamaría amor pero la
Cuando uno nada siempre destaca uno de dos momentos: el ser capaz de ver, en el agua, aquello que está
Un pucho armado con el relato de mis miedos, y fumarlo. Una parte de sus restos permanece siempre en mi,
Me despediste como canción que se tararea porque no se recuerda su letra, aquella que repercute, pero no se escucha.
Muy certero diccionario, aquel que define “belleza” con tu nombre, pero muy sin vergüenza de su parte, el declarar que
Que mágico fue lo nuestro ¿No? Ese misticismo del no decir y entender, de sentir sin exigir, de ser sin