Perdices
—No se puede creer que admirando tantas perdices tengas esa cara. —¿Qué cara? —Esa cara que no llega a tener
Ya te volviste loca. No trates de pensar en los motivos, solo pegáte un cartel en la frente que diga.
Me mando a la concha puta de mi madre con esas palabras ayunas de amor yo le dije «zorra no
Me invade una crisis existencial a punto de convertirse en ataque de pánico. Me encuentro en la etapa en la
No siempre es bueno decir lo que pensás me dijeron hoy, y en parte tienen razón. Pero entro en la
La prevención ante todo —Mamá, ¿por qué te miras tanto? —Porque siempre hay que revisarse, mi amor. — ¿Y
—Mentalicen lo que desean, cierren los ojos, atrapen el tiempo. ¿Lo conocen?, ¿lo tienen? Ahora es el momento; colóquenlo con
¡Que llueva! que no quiero salir de esta cueva. Que las lagrimas del cielo acerquen tu presencia a mi departamento.