Lectores 16
Sos las estrellas.
No.
Mhm... ¿Estrellas?
Sí, capaz sos las estrellas,
estrellas en un prado.
¿En un prado?
Acabo de buscar lo que es un prado.
No sé si me gustan los prados.
Sos las estrellas que iluminan un prado...
Sos... Sos... No.
Yo sangro.
Me hablás y sangro,
te miro y sangro,
me besás y sangro
gota
por
gota
y
me
voy
desarmando
hasta formar un lago
o un mar
o un río que fluye hacia...
No sé.
¿Qué te parece más poético?
¿Qué te calienta? Decime.
¿Preferís que hable de amor o de política?
¡Ah, maldito capitalismo!
No, no me sale,
no puedo ser como vos
y pronunciar exquisitas palabras.
Sos tan putamente especial,
desearía ser especial.
Pero no pienses que estoy vacía,
ese es mi mayor miedo.
Carpe diem:
no tengo muy presente la muerte.
Ayer ví una película y me sentí inspirada.
"Todos vamos a morir", pensé,
y tuve ganas de agarrarte y viajar por el mundo.
Hoy pienso
cómo vamos a pagar un alquiler.
Y creo que es romántico:
los amantes luchando contra la precarización laboral,
chapando en una manifestación,
entre carteles, cacerolas y bombos.
Y con un solo hilo de saliva
uniendo nuestras bocas
nos miramos,
preocupados,
porque todo se parece al 2001,
con menos humanidad.
Mientras yo me quejo
porque el obrero quiere ser rico
y en su fantasía meritocrática
le pisa la cabeza al pobre
y come lo que caga el de arriba.
¿Te imaginás?
Un departamento, una cama,
nuestros cuerpos desnudos,
un gato negro y gordo.
Al lado, una pareja de vuejitos.
Este es el génesis del amor.