Los gramscianos mienten. Dicen hegemonía
muchas veces. Dicen análisis
del discurso. Saben
mentir. Te compran
un helado si los likeás. Te
llevan a Mundo Marino. No
al menemista no. Al Duomo
del cine proletkult con cisnes listos
a la parrilla y ciclos y ciclos de generosas
políticas de ingresos. Ellos son como
mamá y papá y una vida reposada. Siempre
de acuerdo para el regalito. Lo pagás
másstarde.

Total. Devaluado. Barato
Mi ventilador nacional dice que hay urgencias
económicas y hay presiones
políticas y es grave
o leve depende de

Los gramscianos no se privan en su
cochecito pequeño
del amor al arte –conviven
consuetudinariamente
pensando en una linda tarde
de verano mujer y suegros e hijos
bebiendo bebidas azucaradas
en el asiento trasero y él, la radio
a todo volumen, y ella, completando
la canción esa que empieza con

es la bandera… Nada.

Se complementan en el adefesio
o sea, se quieren, y a mí,
o sea

no, ni a
aquel
que espanta con la mano
las moscas que lo parieron.
Que dicen que lo
parieron.
Él no estaba.
No leyó.

¿Quién puede culpar a los
gramscianos? Hermanados
con el sol, y las manos de
mamá, y una blanca estela
de Perón. ¿Eh?

Mogólicos.

Los gramscianos.

Te piden que cambies
que hagas un esfuerzo y
votes por el sol
las manos de mamá
el sólido corte y confección
las máquinas Singer
el ringtone de la Moneda
trágico olvido o mal-
versación de los Rico Tipo
(chistes con globitos)
vivía Frondizi
él enderezó el barco
Rico en minerales.
Afuera llueven pobres
¿Y vos qué hacés?
¿Política?