LiteraturaPsicologíaSociedad

Blog 6. Mientras Chile tiembla

Chile tiembla.

A veces poco, casi imperceptiblemente, otras veces lo suficiente como para recordarnos que debajo de todo lo que parece firme, hay algo que se mueve.

Hace unas noches tuve una de esas conversaciones que no terminan cuando termina la conversación.

Hablamos de la necesidad de tener un lugar. de sentir que una pertenece, de querer formar parte de una familia, de un grupo, de una vida que también sea propia.

Hablamos, de alguna manera, de futuro.

De esa necesidad tan adulta y tan difícil de sentir que estamos construyendo algo estable.

Una casa, una familia, un matrimonio, un trabajo que no tenga fecha de vencimiento.

Una vida que, después de tantos cambios, finalmente pueda sentirse un poco quieta.

Y al día siguiente, mi cuerpo tembló.

Después de años, volvió el temblor.

No fue una metáfora. No fue poético. Me temblaba todo.

El cuerpo helado y al mismo tiempo muriéndose de calor. El corazón acelerado. Esa sensación conocida de que algo está pasando y no sabés exactamente qué hacer con todo lo que está pasando dentro tuyo.

Hacía mucho que no me ocurría.

Y por un momento pensé que había vuelto al mismo lugar.

Pero no.

Esta vez lo reconocí.

Y aunque tuve miedo, me dije: Lo tengo que atravesar.

Así que me subí al colectivo.

Después al subte.

Y seguí.

No porque no tuviera miedo, sino porque quizás crecer también sea aprender que tener miedo no siempre significa detenerse.

Llegué a la estación y ahí estaba esa inmensidad de gente que aparece en Santiago cuando todos parecen estar yendo hacia alguna parte.

Miles de personas, luces, escaleras, ruidos.

Cuerpos moviéndose en todas las direcciones.

Y otra vez el temblor. Yo…tratando de convencer a mi cuerpo de que estaba a salvo mientras todo alrededor parecía demasiado grande.

Aprender a caminar por lugares enormes cuando por dentro todavía estamos tratando de encontrar nuestro propio lugar, eso es migrar amigues.

Cuando me baje del tren, mi novio me estaba esperando, para darme la mano, para confirmarme de que todo estaba bien, que todo puede temblar, pero nosotros estamos firmes.

Y asi encontramos una cafeteria argentina, uf…medialunas, cafe, alfajores para llevar.

Como no amar a mi pais si no me deja sola aun no estando ahi?

Argentina estuvo en medio de Santiago para recordarme que algunas cosas no desaparecen porque cambiemos de país, pero un sabor, una llamada, una persona que me espera, ayuda a afirmar los pies.

Estoy conforme con la vida que estoy construyendo acá. Quiero esta vida.

Quiero seguir construyéndola.

Quiero ser la mujer que imagino cuando pienso en mi futuro, la compañera que quiero ser, porque no algún día, si la vida quiere, la esposa. La madre.

Quiero estabilidad.

Quiero sentir que pertenezco.

Quiero dejar de sentir que todo puede cambiar en cualquier momento, pero asi es la vida tambien…hace unos años no hubiera ni soñado con estar viviendo en otro pais.

Estaba conforme y acostumbrada a mi provincia, a lo seguro, y ahora, estoy enfrentandome a todo todo el tiempo.

Hasta que algun dia, deje de ver todo como una gran batalla y pueda ser una mas.

Mientras tanto, hago como los chilenos, me acostumbro a los temblores, me levanto, y sigo.

Viva Chile, y viva Argentina.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *