Resignación
Solo queda el día a día. Solo queda aceptar que ya nada será, nada de lo que creí(mos) construir. Todo
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Solo queda el día a día. Solo queda aceptar que ya nada será, nada de lo que creí(mos) construir. Todo
Dejó el trinar de aves en las manos que saludan el alba, a las cinco. Dejó un rayo de gratitud
Felices aquellos que se dejan amasijar y lacerar el corazón puro e inocente frente a aquellos solo conocen la maldad,
Porque somos: las más científicas de las brujas pero también las más brujas de las científicas… más magas que reinas…
Me llamo Claudia, y quiero llevarte a un recorrido por la penumbra de mi infancia, cuando contaba tan solo con
El fuego, y bailo la danza que esperan de mí Huyo, veo arder el jardín, las rosas Marchitas flores ya
El velo se arrastra o se saca, o se arranca, me pregunto. El velo que (¿qué?) oculta. El velo. Por