I
Se arma durante el día, uniforme robusto De diligencia broncínea Para derretirse más tarde Victorioso, ahogado En el caudal de
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Recuerdas esos días? Donde nos sentíamos inmortales y la brisa veraniega nos abrazaba Donde corríamos por los bosques sin temor
Dulces y sutiles plegarias que se desarman en sollozos; hay una niña que perdió su fe y no sabe cómo
Entonces sus brazos ciñeron dulces envolviendo su aroma en el mío amoldado de oscurecer gentil, deje caer mis manos en
Próximo a festejarse un nuevo día de la amistad intente compartir estos libros publicados en 1995 y republicado en 2014,