Carta de un padre a su hijo
Caigo de la cuna pensando en el lecho del niño y sopeso tu ternura no dejando escapar las sonrisas abijonadas,
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Caigo de la cuna pensando en el lecho del niño y sopeso tu ternura no dejando escapar las sonrisas abijonadas,
Entre tránsito y algunas lunas me veo lejana, con un escote al lado de mis amigas, comiendo pizza y tomando
puntos de azúcar relucen en el agua como terrones flotando en una taza de té. las luces de la ciudad
De largo Me viste pasar y seguiste pasando ¿Por qué te haces el distraído? Si yo ya te vi y
Maelstrom – 3 El mar, el mar. Soy montañés,nací entre cerros. El mares un ente extraño y hostil.En el mar,
si se pudiese morir de nostalgia, mi cuerpo estaría flotando en el aire, buscando la manera de vivir los recuerdos
El amor es una herramienta curiosa. Juega con nosotros a su gozo y conveniencia en los momentos menos oportunos. Y
Maelstrom – 2 No había tiempo que perder.Me lancé entre un sol negro y dos gaviotas,entre Saturno y las estrellas