Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Ando por un edificio escapando de alguien. Hay como una enfermedad y no se puede salir al exterior. Recorro varios
Pienso en las cárceles de Guatemala, en cómo anuncian la muerte en esas cárceles, mientras ando por la calle, y
Estoy acá sentado y veo los autos pasar. Y son tantos autos. La tarde es gris. Y las hojas tapizan
Estamos varados con mi abuelo en un país extraño. Buscamos cómo volver. Por un momento parece que somos yankis y
Hay un babuino que se divierte parado en medio de la avenida, porque los autos frenan cuando se agacha. Marcos
Hoy escribo desde el dolor de la ausencia elegida. Desde el dolor de la resignación de no seguir intentando, de