Otra típica historia de amor lésbico
No te das una idea lo que me costó abandonar esa pulsera. La que te regalé en la tercer noche
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
No te das una idea lo que me costó abandonar esa pulsera. La que te regalé en la tercer noche
me atraviesa una flecha y yo sonrío tan contenta enmarcaría esta mancha de sangre para poder admirarla todos los días
Mi cabeza corre a mil por hora cada vez que eso entra en mi. Lo odio. No puedo nombrarlo. Solo
Me volví víctima de mi propia militancia, la marcha comenzó a pesar y mis brazos trataban de sostener las banderas
La hostilidad de los hombres que elijo Son el reflejo de mi desprecio. Me han golpeado, me han mentido, Me
I el primer aliento consciente al despertarlos mates en el patio con la fresca y el sol de la mañana
I Convivo con la pena de no saber quién soy. Por momentos veo sombras, arañas, hormigas, moscas, perros, nada. Veo
Soy extranjera en mi propio cuerpo. Todo lo vivo y todo lo siento con distancia. Habito mi cuerpo como si