Quejumbre
Ya no sé cómo variar mis fracasos divertirlos y alocarlos hacerlos dar la vuelta carnero que rompan un adorno y
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Y ahí estaba otra vez yo, sentada en el piso, recogiendo cada pedacito que se me rompió una vez más.
Muevo las sillas y las mesas barro debajo de la alfombra limpio los platos Pero no tengo sillas ni mesas
La tierra tiembla bajo mis pies, La música susurra, El frío roza mi pecho, Pasan las horas Todo esta tan
empieza un nuevo día y quiero que termine porque llega la noche y tengo que atarme el pecho para no
Es martes 10:30pm. Se haya afuera, en la humedad del pasto verdoso y tierno, junto a un cielo ya anochecido.
Dos poemas de Catulo sobre Lesbia y un gorrión. II. Passer, deliciae meae puellae, quicum ludere, quem in sinu tenere,
Las gotas caen cesantes sobre mi piel impenetrable se derraban en laberintos sin sentido deambulan por mi cuerpo y se