La jubilación de Bóxer
Y ahí va Bóxer subiendo por la rampa del camión. Todavía se escucha, en la granja, el eco, de su
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Y ahí va Bóxer subiendo por la rampa del camión. Todavía se escucha, en la granja, el eco, de su
Empieza a llover un día─primero del mes. Apenas una garúa, el cielo actuandocomo quien no quiere la cosa.Pero el agua
Se seca el pasto. Mi padre ya lo dijo: Tiempo de heladas. Independencia. El desfile escolar, ¡Ah, qué recuerdos! Quién,
Y ahí estaba otra vez yo, sentada en el piso, recogiendo cada pedacito que se me rompió una vez más.
Muevo las sillas y las mesas barro debajo de la alfombra limpio los platos Pero no tengo sillas ni mesas
La tierra tiembla bajo mis pies, La música susurra, El frío roza mi pecho, Pasan las horas Todo esta tan