La dulce tormenta (poema inspirado en canción)
Cuando dibujo el contorno de tus manos con mis dedos sé que no es real porque esta sensación no es
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Cuando dibujo el contorno de tus manos con mis dedos sé que no es real porque esta sensación no es
Desde la lágrima que se desliza por la almohada hasta recostarse en silencio bajo un cielo despejado Un corazón silenciado
quisiera decirte el día que te fuiste por la sombra seguí con mis ojos tu paso para recordarlo cuando las
Se preguntaba si lo que sus ojos veian era lo mismo que reflejaba su descanso nocturno o solo un rostro
Algunos poemas salteados de Marcus Valerius Martialis, escritor de epigramas del siglo I d. C.
Pregunté a mi hijo, si ha jugado en el cole. -No, no me invitarón. -¿Y no te duele? -Ya estoy
Ana Giménez seca la transpiración nerviosa de las palmas en su falda tubo, esa ajustadísima pollera de terciopelo bordó, combinada