Instinto
Frío instinto. Un transgresor herido vestido al bonete, al jolgorio rielar. Hecatombe. Redadas púrpuras paletas dulces. Abstracción imaginaria en ciclo
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
frontera pensé ¿qué querría yo de un poema en el desierto? ¿querría en lo más mínimo un poema? uno quizás
I Era del año la estación perdida–estación de amaneceres que no arden,amenazas dudosas y adoquines húmedos.Yo apuraba las noches en
Es invierno. Quizá nunca tuve conciencia de ello.Pensaba a cada instante despertarencandilado, y con sudor en la espalda.Pero las hojas
Hablo chiquito bichitos raritos. Sorteando cintitas puerto pajaritos. Hueles inciensos prosando versitos. Vuelos diminutivos bien cortitos. Espantapájaros ojos grandes, toditos
Era del año la estación maldita;el sol, estancado en pleno ocasocomo si las calles no pudieran digerirsu partida, o el
Era del año del año la estación proscrita.Entre los barcos, bostezando, y los trenes arrastrándose al norte,hojas muertas bailaban sobre
Tengo dos amigas y conmigo somos tres y les digo, «las chicas» como si fueran ellas no otras, no otras
Era del año la estación perdida–estación de amaneceres que no arden,amenazas dudosas y adoquines húmedos.Yo apuraba las noches en calles
Y así escribe mi ser, sin saber pero pendiente de tantas mentes. Podríamos habernos sentado y solo conversar, pero