June Jordan: poema sobre mis derechos
Incluso esta noche necesito caminar y aclarar mis ideas sobre este poema sobre por qué no puedo salir sin cambiarme
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Incluso esta noche necesito caminar y aclarar mis ideas sobre este poema sobre por qué no puedo salir sin cambiarme
Creemos en manos que alcanzán. Y paisajes consuelos. Creemos en cielos limpios y cuencos llenos. Creemos en reflejos y girasoles.
¿quién estará del otro lado? ¿quién será capaz de atravesar esa luz sin quemarse antes? alguien pregunta si
Vivencia cerrada y negada al miedo del crecimiento álmico, que asfixia queriendo sin querer. La razón que predomina completamente hostil
Volviste despacio y casi sospecho que en realidad nunca te fuiste. Volviste atándote el pelo y pidiéndome que te sacara
Conocí (en realidad esto es una metáfora) a Sharon Olds dos veces,: la primera fue a través de un poema
Exijo existencia. No pienso tolerar la mediocridad de “volar muy cerca del sol” y que mis alas chamuscadas fallen, guiándome
Mira gozando, sintiendo el placer brotarle por cada poro. El saber que es necesario, el poder… El semblante que se
El frío estremecía ya sus cuerpos, mientras que con un cigarro en su mano, pensaba, – a nosotros lo que
No porque sea rentable, sino porque me acostumbré a vivir con las palabras atestadas en mi mente y, luego, volcarlas