Esa mujer
Hace un par de semanas que me encuentro con una chica. No, una chica no, una mujer. Antes me parecía
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
El esperanzador busca detrás del sujeto la belleza inexistente para detectar el amor, engendrando por naturaleza la denominación del deseo
en el limbo de la vida y la muerte acariciando la guerra de mi pecho con los dedos mientras respiro
dicen que Dios se encuentra y asoma entre las grietas, en los lugares de los que no se puede sacar
Qué haces Ale, vine al toque en cuanto me llamaste, no puedo creer lo que me anticipaste por teléfono. No
El salón de fiestas del barrio de Belgrano, era famoso por las despedidas de solteros y divorciados. Entrada la tarde,