El iris salvaje (Louise Glück)
Al final de mi sufrimiento había una puerta. Escuchame: eso que llamás muerte lo recuerdo. En lo alto, ruidos, ramas
Al final de mi sufrimiento había una puerta. Escuchame: eso que llamás muerte lo recuerdo. En lo alto, ruidos, ramas
Cuando le veo y escucho tocar, veo colores, y nada es más hermoso que eso.Nada se compara con lo que mi
Saberse acompañada en lo nimio es tan puro como beber agua de un arroyo que corre, agua agarrada -si acaso
A veces [por no decir siempre] necesitamos la luz helada de la muerte antes de ver una mínima pizca
Cada ochocientos años él sale. Cada ochocientos años, durante un solo día, el pequeño Obaw sale de su cautiverio. Se
Obrar por un impulso desconocido y otros vicios. En el Postfacio de Paltas (y otros poemas); José Di Marco confiesa