Ochocientos años
Cada ochocientos años él sale. Cada ochocientos años, durante un solo día, el pequeño Obaw sale de su cautiverio. Se
Cada ochocientos años él sale. Cada ochocientos años, durante un solo día, el pequeño Obaw sale de su cautiverio. Se
—Listos o no, allá voy. Dix despegó la frente del árbol, la corteza fría y húmeda. Estaba atardeciendo, el cielo
I La tarde en que Chester fue a jugar con sus amigos a la plaza, se preguntó si acaso habría
Lejos, en la música de la noche Me entretengo mirando las pupilas de un gato. Escucho la voz en mi
El tiempo pasa, yo lo miro desde lejos sentada a veces leyendo un libro otras sumergida en mis pensamientos, (esperándolo)
Una vez más me encuentro sanando heridas producidas por un abusador tan presente como la primera vez. Fallando elocuentemente ante