Arboles Caídos
ARBOLES CAÍDOS Ayer paseaba, y por donde fuera, entre silencios y lágrimas, una mirada compasiva entendía la derrota de años
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
ARBOLES CAÍDOS Ayer paseaba, y por donde fuera, entre silencios y lágrimas, una mirada compasiva entendía la derrota de años
Noviembre aquí con el mismo calor, no es el mismo noviembre, el aire es provocador, receptor en la sangre de
Fuente individuo Martes dejé ceguera no verme. Enfurecida Saber que soy tacto. Voy al tacto ansias de tierra cojín de
Dedicado a ella Ella escribe poesía, porque le rompieron el corazón. Ella escribe poesía, porque no sabe hacer otra