PODRIDA
Si te diría que confíe en vos no valdría la pena Si te diría que de verdad creía cada palabra
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Es la mentira que ambos necesitamos creer, para conformar la absurda realidad en que vivimos. Una sociedad que perdió el
Polifacético el arte (tantas caras como tantos humanos en el mundo), y no nos ayuda para nada. Ni siquiera entreteje
¡Cuánto has vivido, Ernesto! Y sin siquiera desearlo. Centenario Ernesto, Erguido en hierro Ernesto, Es un monumento a la vida
¡Ar! Como las dos letras con las que empieza nuestro país. Ar es una de esas obras que cobran un
Extraño esa rara forma en la que el sol iluminaba tu rostro Extraño ver la lluvia cayendo sobre las flores
Tenía un novio comunista Cuando se fue Llevó las banderas Mujer Del subsueloObrera de la palabra Bibliotecaria Librera
Estoy abatida Fumando en la espera Necesito mí cuaderno de penas nauseabunda Río Rio Estoy en el flagor de la