Veo gente
—Laura, tengo 34 años y trabajo en el centro de la ciudad. Más precisamente en el sector de limpieza de un
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Bailan los cuerpos en la calles, Se tocan sin lenguaje Bailan los hombres sin traje frente a la hoguera marcando
y en mis ojos guardo poemas y en mis labios partidos versos nunca dichos en mis manos tengo el más
ojalá poder burlarme del espejo que hoy me devuelve el reflejo de alguien que no quiero ser un reflejo que
la culpabilidad me empapó el alma. obedezco hoy a esta ansiedad desquiciada, estallo de amor por todo aquello que me
Despertar, desaparecer, desaparecer entre lagunas y frondosos bosques convertirme en polvo bajo raíces abultadas donde solo la resolana sabrá mi
tus pestañas hacen migas me empanan lentamente se imprime el pan en mi piel soy horno a temperatura baja y
Me había cansado de tantas idas y vueltas Me había cansado de buscar soluciones a situaciones incorregibles Creía que yo