Y por eso callo
Pido perdón a quien se topa con mis torpes alaridos silenciosos que he intentado codificar -contener la impureza dentro mío-
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Pido perdón a quien se topa con mis torpes alaridos silenciosos que he intentado codificar -contener la impureza dentro mío-
Un tropezón no es caída pero al revés Estoy atornillada y las ideas me atropellan. Mi mente flota pero mi
ayer soñé que te besaba y me largué a llorar pensando en tu sonrisa que tengo miedo de olvidar hoy
el viento en la cara con velocidad 3 segundos sentir tu tacto podría pero no quiero rebuscar en lo profundo
Una electricidad modesta me rozaba las piernas y sabía que estabas por acá. El rebote de la silla renga me
Jugar a desaparecer, desaparecer jugando. Una búsqueda inconsciente entre ciudades y planos, quinientas dimensiones paralelas en dónde es posible estés.
Si yo vuelo pero vuelo de mí de mis pensamientos de mi cuerpo de mi condena (de mi autocondena) ¿Qué
Una mirada y me congelo, Una sonrisa y mi deseo, Encuentro la historia que quiero; Dame un abrazo que me