VALIJA
Una tarde de verano armó una valija, vacía.
No por olvido, sino por deseo: quiere llenarla con un objeto de cada lugar que irá a visitar. No lleva prisa, pero sí la curiosidad de no pertenecer. Necesita pedir prestado otro aire. Dormir en otro sueño. Oler aromas lejanos.
Guardar en cada foto un momento. Escribir una frase en cada aeropuerto. Fraccionar los días en otros lugares. Saludar otras naturalezas. Conocer y pensar cada experiencia, y atesorarla en su mente como quien colecciona monedas.
Caminar otras tierras sin el peso de la rutina. Que cada paso sea una forma de volver a ser, sin que nadie lo note.

