Dos poemas de Olivia Gatwood

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Olivia Gatwood tiene dos libros de poesía, publicados por Button Poetry: New American Best Friend y Life of the party. Acá, una pequeña muestra de dos poemas, traducidos por mí:

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Oda a mi cara de perra

Vos, chica de armadura rosa rebelde del pintalabios mejilla de acero la boca como una hendija con la cabeza mirando hacia abajo. Vos con auriculares puestos pero sin música. Vos, llave que se torna espada, vos pasos rápidos entre las luces de la calle, colador de idiotas y golpeadores de pechos, la risa es un lenguaje extraño para tu lengua seca como el hielo.

Cara de perra descansando, te dicen, pero no hay nada relajado en vos, no. Labios como la línea de un latido detenido, pánico cuando aparecés, grito para sus madres, la garganta llena de abejas, cabeza girada 360 grados perra exorcista.

Simplemente tratando de comprar una gaseosa. Simplemente tratando de lavar la ropa. Simplemente tratando de bailar en la fiesta y entonces alguien te pide que sonrías y la sangre comienza a rebelarse. Sonreís y tallás tu propia mandíbula. Sonreís y soltás la plaga en la boca de un hombre que quiere tragarte completa.

Una teoría es que naciste así, pero yo no la creo. Viniste al mundo gritando y viva, y mirate ahora. Fijate, como aprendiste a esconder tus dientes. ¿Qué es lo que está mal con tu cara, perra? Tu cara, perra, ¿qué tiene de malo? Cara de perra, no te culpo por tomar el tubo de hierro de sus manos y marcarte a vos misma con él. Por hacer una bandera con la bolsa de basura con la que cubrieron tu cuerpo.

Otra teoría es que te la ponés cada mañana. La encajas bien, como un tarro de mermelada, pero tampoco creo eso. Te despertás así y así ha sido por años. Cómo podrías dormir bonito cuando hay cuatro cerraduras en tu puerta y la salida de emergencia parece un señuelo para que se metan en tu casa. Te van a decir que el hogar es una zona segura. No, la cara de perra es una zona segura. La cara de perra es el hogar. Cara de perra está cortando la escalera, dispuesta a morir prendida fuego dentro del departamento, si eso significa que él no pueda entrar.

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en el callejón que está detrás de la casa de mis padres,
me decís que necesitás que te chupe la pija una vez por día para ser feliz

y yo desaparezco
del tráfico que pasa
dentro de tu regazo

decís algunas personas necesitan café,
yo necesito esto,
y pienso para dentro
es simple, en verdad

hago muchísimas cosas una vez por día,
ducharme, poner la alarma, llamar a mi papá
para decirle que estoy bien

¿qué es el amor si no
ser necesitada
y abrir tu garganta,
si no es dejar que las ratas
debajo del lavamanos
vivan, porque estamos a mitad
del invierno?

cuando decís ahora
querés decir acá
y mañana acá va a ser el piso de tu habitación
el estacionamiento de una estación de servicio, el basurero
que está detrás de mi escuela

pronto, el terciopelo del ser deseada
se empieza a endurecer
y esculpo un mantra nuevo y pastoso
para pasar el tiempo

pienso, se necesitan tres semanas
para formar un hábito
lo que significa
veintiún días hasta que sea tan simple
como lavar mis dientes. como cualquier chica
buena en su trabajo, voy a
enseñarle a mis papilas gustativas
que tapen sus orejas
desarrollar un truco para domar a las arcadas
y compartirlo con todas mis amigas

y lo hago, claro que lo hago
pero tu cuerpo se vuelve inmune al regalo
me doy cuenta porque dejaste de estremecerte
y seguiste enojado incluso después de que terminé
lo sé, lo sé
me volví vaga, perdón
no puedo amarrar mi boca a algo tan duro
entonces la necesidad se transforma en un tumor
con cara y dientes y manos

y pronto me estoy tragando tu almohada
tendida sobre las quemaduras que la alfombra hizo en mis palmas y rodillas
pienso, veintiún días más hasta que domine el arte
de separar la mente del cuerpo
hasta que sea la chica en la caja del mago
cuyo torso se separa de su cadera fácilmente
y lo hago, claro que lo hago

pero sabes cómo es la cuestión
la necesidad, la inmunidad, el tumor, el hábito,
y pronto, querés dos veces
querés cuatro veces
querés en medio de la noche
pero estoy durmiendo
pero querés
entonces me despierto

mirá esto
aprendo a no despertarme
mientras sucede
me enseño a cerrar la puerta
de mis sueños y quedarme ahí
hasta la mañana

me desprendo como el esqueleto del aula
pieza por pieza

le comparto mi truco
a las chicas curiosas de la clase de geometría

¿dormida? dice
y deja de reírse

si, digo yo
¿no es esa la mejor parte?

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Olivia Gatwood nació en 1992 en Albuquerque, Nuevo México. Es parte de la ola de poesía slam editada por Button Poetry en Estados Unidos. Además de escritora, es educadora en prevención de abusos sexuales y en la recuperación de las víctimas. Tiene un podcast junto a Melissa Lozada-Oliva (también traducida en trafkintu) que se llama “Say More”. Muchos de sus poemas están colgados en youtube, como “Maniac Pixie Girl” o “Universo alternativo en el que no me desconcierto por los hombres que no me aman”.

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