La noche que abunda en esta noche
una ausencia que apaga hasta el fuego más ardiente mis manos azules como la muerte como las sombras como la
una ausencia que apaga hasta el fuego más ardiente mis manos azules como la muerte como las sombras como la
Otra mañana que vuelvo a recurrir a ese desayuno diario, reiterado y monótono, y a su vez disfrutable en igual
Vivo como lija vieja, desgastada por rutina hostil, ya no raspa sino acaricia, tal vez por decisión, o quizá por
Una vez la experiencia, cual viejo verde, me preguntó “¿Conoces el chiste del pintor?”, ante mi negación, el proclamó: “querrán
lo busco a tu nombre le busco un lugar un abismo al rio lejano una puerta y una escalera le
recorro los jardines de mi casa abandonada las enredaderas se apoderaron de las paredes del entorno si esta casa se
me explota el corazón por completo y sumerjo mis ideas en un poema improvisado; me imagino la suavidad de tu