Punto de reflexión
Fui a los corsos de una ciudad que conocía por primera vez Encontré mi lugarcito en la tribuna para tener
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Fui a los corsos de una ciudad que conocía por primera vez Encontré mi lugarcito en la tribuna para tener
Me encuentro abstraído contemplando el paisaje a través de la ventanilla del colectivo. En algún punto de la ruta por
Estoy sentado sobre una pila de cadáveres. Son hojas llenas de mis memorias, mis sueños, y todo aquello que alguna
Mi papá aprendió que el afecto era un bien que escaseaba, un lujo de algunos días al mes. Los otros,
Nos habíamos reunido con mis amigos de la infancia. Esa infancia donde los juegos tenían el acercamiento más real hacia
Rojos brillantes vociferan los guardavidas, los bultos levantan sus reposeras, las pulgas se excitan en la conmoción, viene la crecida