Peligro.
El dia gris me invita a no tolerar cosas que me duelen, la lluvia moja mi susceptibilidad y la hace
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Vivir adentro, limitar un interior reconocerlo, reconocer zonas de transición, afuera esta el peligro, la posibilidad de que lo peor
-Mamá estoy escribiendo sobre Ramón Carrillo en su gestión como ministro de salud, y su trabajo mancomunado con la fundación
“La vida y la muerte/ bordada en la boca” Romance de Curro el Palmo – Joan Manuel Serrat – 1974
Tan pronto como un peón llega al final de un tablero de ajedrez, se produce algo denominado “promoción”, que significa
Hoy, estos límites de terreno, paredes y una puerta, son todo el panorama mientras que, afuera, monstruo invisible mata selectivamente
Cuando pienso en la Pandemia hay una frase que me viene siempre a la mente: «No hay mayor dolor que
Las hojas del calendario siguen cayendo, y continuamos separados. Vamos alternando, entre cuarentena, distanciamiento social obligatorio, modalidades… Espacios rotos entre
Aún en tiempos de catástrofe las prioridades de la monotributista pública se organizan en satisfacer los delirios y exigencias de
lavo mis manos como un Poncio obligado a imitar un acto de pereza sobre la piel Las noches se volvieron