Imposible de leer
En este sencillo acto convoco a mis perversiones, que me arruinan y me arrullan y oscurecen los rincones. Mis tantos
En este sencillo acto convoco a mis perversiones, que me arruinan y me arrullan y oscurecen los rincones. Mis tantos
I. Hoy escribí tanto,que la tinta dejó de ser tinta. Mi pluma se cansó de escribiry salió a buscar a
— ¿Sabés qué es lo más me calienta? Martín llevaba unos buenos quince minutos quejándose de una cita que salió
—¡Fede! ¿Me estás escuchando?—¿Qué…? Federico estaba disociando, otra vez. Mientras terminaba de limpiar los estantes del kiosco, sus pensamientos iban
Lanzo un verso adverso a esta realidad hostilLanzo un rezo al primer dios que escuche mis plegariasLanzo un peso, quizás
Presente. ¿Dónde estoy?¿En qué punto me encuentro?Perdí los puntos cardinales en este conjunto de peripecias al que llamo “vida”. Perdí