Carta de un inocente
Paso todas las noches por la vereda bajo tu ventana. Trato de no mirar hacía arriba. Porque ahí
Paso todas las noches por la vereda bajo tu ventana. Trato de no mirar hacía arriba. Porque ahí
Poéticos e irónicos los muelles de la reminiscencia, lugar terrorífico en el que se atan los botes en orillas de
He gastado tanto tiempo en amoldar(me) a golpes, que empezaron a creer que hablaba en morse. Haciendo(me) añicos (en tantos
Lo vulnerable que nos volvemos durante la danza de pincelar el aire con las manos, moldeando a un par, en
Otro día de clases donde la música marca el ritmo de mis pasos, desafinando siempre en el medio, pero siempre
Cuando uno nada siempre destaca uno de dos momentos: el ser capaz de ver, en el agua, aquello que está
Me despediste como canción que se tararea porque no se recuerda su letra, aquella que repercute, pero no se escucha.