Bahía Blanca
Bahía Blanca, has sido testigo de mi corazón vagando por tus calles. ¿Qué puedo hacer si yo misma he alimentado
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Bahía Blanca, has sido testigo de mi corazón vagando por tus calles. ¿Qué puedo hacer si yo misma he alimentado
Una genealogía de los metales Los átomos de hierro que componen la estatuilla de la Torre Eiffel en el modular
Sola yo, con tus promesas negadas la melancolía tras una sonrisa, la última y una caricia dejada de lado por
Me soñé en tus pasos sobre el pasto En las tardes bajo las sombras de tus mil árboles Los reflejos
No me digas que sientes el amor. No me digas que sientes. Sino te funciona el corazón. Es una máquina
Las puertas se abrieron de par en par, él entró envuelto en su pashmina, llevaba unos pantalones ajustados que se
Mariposas sangrando en toneladas de barro Llave de hielo en la roca amarilla Medallón de luz atravesando el crisol Soledad
No quiero revelarte mis secretos, pero en horizontal es más complicado disimular. No recuerdo a quienes pasaron antes de vos