Otoño te despido
Otoño, te despido con tú café al despertar. Borro de mi memoria cada paisaje perfectamente decorado hojas doradas en cada
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Otoño, te despido con tú café al despertar. Borro de mi memoria cada paisaje perfectamente decorado hojas doradas en cada
De la película Pienso en el final, de Charlie Kaufman ¿Pienso en terminar con todo o pienso en que todo
Me siento en el piso Con derrota en el corazón Y una sonrisa porque también ahí Victoria De que serviría
Borracho y congelado le canto a la luna enamorado, con atisbos de amores olvidados en un invierno tan calido como
A mi primo Ricky, in memoriam I Los guardianes del universo, listospara combatir al único, al eterno, al ínclitoPoseidón, caminan
Lanzo un verso adverso a esta realidad hostilLanzo un rezo al primer dios que escuche mis plegariasLanzo un peso, quizás
Siento las tristes sombras Rechinar los dientes, Cerrar los ojos para no respirar Y a la orden salir a cazar.
Si perezco algún día, así de imprevisto, rápidamente, como quién no espera la muerte, y ésta la sorprende. Recuerden que
te tributo gratĭa como a un emperador. como al sol, deslumbrante; todo el oro negro del mundo, bajo tus pestañas.