Balbuceo
fumar un ultimo cigarrillo con tu nombre, esperar que me llames y sentir como quema la garganta seca no voy
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
la distancia entre tus labios es el agujero negro que más quiero visitar explorar probar me visto de oxígeno si
Reir y llorar Ese fue el trato Querias un poco de más Y no leiste el contrato. Cuando naciste te
La vida en la mochila porque no entra en los bolsillos, la vida en la mochila porque cuesta aterrizar. No
Paso todas las noches por la vereda bajo tu ventana. Trato de no mirar hacía arriba. Porque ahí
-Vamonos. -¿A dónde? – A caminar. – Es de madrugada. No hay nada. – Yo solo quiero caminar con vos.
Camino un camino gris Tengo las piernas de plomo, Subo los escalones y esos segundos son más fieros que el
Un tango de Piazzola para una Buenos Aires helada como una mañana de julio en Esmeralda. Una ventana opaca oculta