Nunca esperé a nacer pero espero para morir
Nunca esperé a nacer pero espero para morir, entre los techos de las casas, los cauces del río, el mar
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Nunca esperé a nacer pero espero para morir, entre los techos de las casas, los cauces del río, el mar
Un fantasma me atormenta por la noche. Es así o así lo siento. Él llega y se aprovecha de mí,
Conocí muchos lugares a lo largo de mi corta existencia, pero ninguno podría considerarlo un hogar. Quizás ese sea mi
1 yo tampoco entiendo por qué no quiero verte desnuda y sumergirme devotamente nadie más lo llamaría amor pero la
¿Te habré encontrado?, Después de tantos sueños, dudas… Creí tener la certeza de que no eras vos, pero el
¿El amor nos lleva a locura? O la locura de nuestra gran idealización nos transporta a algo llamado amor? Nuestra
tumulto nostálgico, diafragma que se arulla en una sinfonía convulsiva. metabolizo tus versos, los degluto con esta hombría que grita
Te diré que estoy bien que son los recovecos de la vida y no las penurias que me impongo las