Retumba
la segunda vez que tus palabras cayeron en picada dentro de mí no pude seguir ignorando: era un edificio de
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Vida, teatro Charlotte, Pequeño antifaz amarillo Una pincelada recorre tu mejilla Ni Alejandra ni Alfonsina Charlotte Ni los nazis pudieron
Cuando uno nada siempre destaca uno de dos momentos: el ser capaz de ver, en el agua, aquello que está
Un pucho armado con el relato de mis miedos, y fumarlo. Una parte de sus restos permanece siempre en mi,
Ostento las cicatrices de mi tristeza, Ostento el trofeo de mi dolor. Muestro la vulnerabilidad de mi alma Ante la
Me pidió que le cuente. Era directa, solemne, pero directa. Quería saber sobre los últimos días de mi papá. Mi
Era poco lo que sabíamos la una de la otra, conocíamos lo que la narración de mi papá había construido
En la desesperanza De la falta de esos brazos conocidos Ví la más profunda oscuridad Sentí palpar mi soledad Sentado
confirmé que el sol existe la segunda vez que vi tus ojos las pecas de tus hombros y la galaxia