Existencial
Te pido una brisa te pido una nube te pido una señal en este cielo inmune. Frio en el calor
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Te pido una brisa te pido una nube te pido una señal en este cielo inmune. Frio en el calor
Siento que todo lo que pueda escribir hoy ya fue escrito. Desde mi pseudo privilegio me encuentro en casa, sabiendo
Se deja alabar, disfruta de las loas y ofrendas que los pueblos le dedican, temerosos de su poder y anhelantes
El joven lama aureolado tiñe con su luz la estepa. Líneas de trigo, rojo, muestran el camino. A lo lejos,
Siendo tan temprano, estando de vacaciones y en un pueblo costero, habiéndome recién levantado, logrado un mate de temperatura justa…
En el día de hoy les comparto unas traducciones que hice de unos poemas de Anne Sexton. Los cuatro seleccionados
nos acostamos no porqués de noche sí de día con sol en la cabeza porque solo de noche es que
El Homoinvisible y el rubio en San Marcos Sierras. Por Vero Ocantos. Capítulo 17: ¿Para qué se inventaron las orillas
«La vida se trata de eso; divertirse con un arcoíris y empezar desde cero», dice mi abuelo. —Violeta, ¡concentráte! Divertirse