Buenos para nada 4
Ella estaba sentada a la mesa con cuatro hombres. Muy amables ellos. «¡Vos tenés cara de Flor!», le dijo uno.
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Ella estaba sentada a la mesa con cuatro hombres. Muy amables ellos. «¡Vos tenés cara de Flor!», le dijo uno.
La persiana de enfrente baja un hombre, anciano, al lado camina huyendo de una muerte que invisiblemente, detrás de sí
Uno tarda mucho hasta sentirse viejo porque es difícil abandonar aquello con lo que primero nos identificamos, o sea: ser
-Un tipo se sienta en la computadora. -Una mujer entra en la habitación y le grita: “Raúl, ¿qué haces sentado
Capítulo 8: Traías en tus ojos… en tus labios… tu voz… Todavía te duele no haber llegado a tiempo. Estás