Las chicas como yo
Las chicas como yo venimos del barrio más recóndito de la ciudad, nacimos el día menos conveniente del año y
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Las chicas como yo venimos del barrio más recóndito de la ciudad, nacimos el día menos conveniente del año y
Existe a la vuelta de mi jardín, atrás de las orquídeas, azucenas y claveles, una casa incendiada hace mucho tiempo,
Camino, el mundo se detiene pájaros vuelan en circulo en la plaza principal de mi ciudad recojo una pluma dos
Yo si tuve amigos, dos buenos hermanos y una infancia feliz. Pero la adolescencia me destruyó, no supe manejar tanta
una respiración ahogada en palabras de barro, hojas color miel oxidado no las encontré en el mismo lugar que ayer
Ayer se me cayeron los anteojos atrás de la cama. Me faltaban los ojos, no veía. Igual me encontré. Había
Carta de la hoja al árbol…como metáfora del hombre/mujer a quien nos sostiene y crea Soy parte de ti, y
Una vez alguien me dijo: esto es como un diario íntimo; Lleno de lenguaje, lleno de erudición, repleto del conocimiento