Café amargo
Otra mañana que vuelvo a recurrir a ese desayuno diario, reiterado y monótono, y a su vez disfrutable en igual
Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
Otra mañana que vuelvo a recurrir a ese desayuno diario, reiterado y monótono, y a su vez disfrutable en igual
Vivo como lija vieja, desgastada por rutina hostil, ya no raspa sino acaricia, tal vez por decisión, o quizá por
Por la noche soy muy hábil encontrando caras en las maderas del techo; también durante el día, pero la noche
Hace días que estás apareciendo con una violencia que me deja intranquila. Yo no te conozco y vos no me
En sentido figurado estuve muerta varias veces, bueno… lo estoy actualmente, solo que la blancura de mi piel está disimulada
Una vez la experiencia, cual viejo verde, me preguntó “¿Conoces el chiste del pintor?”, ante mi negación, el proclamó: “querrán