Durante mucho tiempo la pregunta fue por el ser de la literatura y después se pasó al para qué sirve la literatura. Más sensata que la anterior, esta pregunta dio lugar a muchísimas repuestas, casi infinitas según la posición adoptada. La literatura puede describir cómo echan humo las chimeneas de las fábricas o puede tomar la palabra para afirmar su propia imposibilidad de hablar.
El asunto es que, como designa un vacío, la literatura es siempre lo que pasó antes. Por eso se frustraron los intentos de fijar una definición. Cada vez que se dice “es esto”, la literatura ya está en otra parte.
Igual que en las Metamorfosis de Ovidio, cuando a Filomela le cortan la lengua y la encierran, pero igual se las arregla para contar su historia: la borda en una tela. Luego se convierte en ruiseñor, y quién sabe qué más ocurrió después.
Como en el mito, la literatura no tiene otra obligación que la de mutar. Dicho de otra manera, la literatura es siempre lo que está por venir.
Juan José Guerra
No te soñé, no la vi venir. No sentí nada, la verdad. Nada que me advirtiera que esto estaba por
Me prometiste una película de amor aquella primera noche en la que me desaté sin escrúpulos guiada por tu ternura
Este poema está inspirado en la estética de los dos primeros poemarios de Alfonsina Storni: La inquietud del rosal (1916)
Sinopsis: Carlann Svejdiann es un agente enviado a realizar misiones que el Regidor, su jefe, no desea que se sepa
Cómo te puedo explicar esta sensación que tengo, realmente muero cada día que despierto, siento que voy decayendo, que nada
Me atormenta saber que podría distinguir el eco de tu risa en cualquier parte y que a donde vaya siempre
Delicada flor que se deshoja entre tus brazos, me quita la congoja la osadía de tus manos suaves